En el ámbito del tenis para jóvenes, no todos los errores cometidos se reflejan en el marcador. Algunos errores pueden incluso parecer aciertos al principio: un jugador gana partidos, compite bien dentro de su categoría, hace un buen torneo o evoluciona rápido durante un tiempo. No obstante, en una etapa de formación tan importante como la que podemos situar aproximadamente entre los 10 y los 18 años, hay decisiones de entrenamiento que pueden dar resultados a corto plazo y, a la vez, frenar el verdadero desarrollo del joven jugador.
Por lo tanto, más allá de cuántas horas entrene o de cuántos torneos juegue, la pregunta clave a hacerse es otra: si el proceso de formación está contribuyendo de verdad a construir al jugador que puede llegar a ser.
En esta etapa no solo enseñamos golpes. También se desarrollan hábitos, criterio, confianza, además de una manera de entender el tenis que acompañará al jugador durante muchos años. Y es precisamente por esta razón que entrenar bien no consiste en hacer más, sino en evitar errores que pueden afectar a toda su evolución.
Este es uno de los errores más comunes en la etapa de jugadores Junior. Cuando el foco se pone demasiado pronto en ganar, es fácil empezar a tomar decisiones que ayudan hoy, pero perjudican mañana. Por ejemplo:
Por supuesto que ganar positivo. Pero en estas edades formativas no debería ser el criterio que organiza todo el resto.
La prioridad tiene que ser la formación de un jugador con base, con recursos y con capacidad de seguir creciendo. Y eso, en ocasiones, exige paciencia, exigencia y un análisis más profundo que el del propio marcador.
Muchos jugadores juniors reciben demasiada información al mismo tiempo.
Se les corrige la técnica, la táctica, el desplazamiento, la actitud, la intensidad y la toma de decisiones casi en la misma sesión de entrenamiento. El problema es que, cuando todo parece importante, el jugador deja de saber qué debe atender realmente.
Un buen entrenamiento necesita foco. El jugador tiene que saber:
Cuando las correcciones están desordenadas y sin jerarquía, el entrenamiento pierde claridad y por lo tanto, eficacia.
En muchas familias se observa una idea muy generalizada: si el jugador quiere mejorar, necesita más horas de pista. Pero en una fase jóvenes jugadores junior, más, no siempre significa mejor.
Si la carga aumenta sin una estructura adecuada, pueden aparecer:
La progresión de un jugador no depende solamente de las horas que entrena, sino de la calidad del trabajo, del equilibrio entre estímulo y recuperación. De que exista o no una verdadera metodología de entrenamiento detrás del proceso. En estas edades, la cantidad sin criterio suele aportar menos de lo que parece.
Hay jugadores que compiten bien en ciertas edades gracias a soluciones eficaces en el corto plazo. El problema aparece cuando esas soluciones se convierten en hábitos y luego frenan su crecimiento.
En formación, la técnica no es una cuestión estética. Es una base de futuro.
No trabajar bien ciertos fundamentos puede limitar más adelante:
Por eso, una buena academia no debería pensar solo en lo que funciona hoy, sino en lo que permitirá al jugador seguir creciendo mañana.
Otro error muy frecuente es centrarse demasiado en ejecutar golpes y muy poco en aprender a jugar.
Un jugador puede tener una buena técnica y, aun así, no saber competir. Puede golpear bien la pelota, pero no saber cómo construir puntos, leer el juego, interpretar la rival o decidir con acierto en momentos clave del partido.
En la etapa junior, es fundamental trabajar aspectos como:
Si todo esto no esto no se enseña y se entrena, el jugador dependerá demasiado de sus automatismos y eso reducirá su potencial.
No todos los jugadores jóvenes evolucionan al mismo ritmo. Ni física, ni técnica, ni emocionalmente.
Uno de los principales errores en esta etapa junior es aplicar el mismo sistema, las mismas exigencias y los mismos tiempos a todos por igual. Lo que para un jugador puede ser un reto adecuado, para otro puede ser precipitado o incluso contraproducente.
Por eso, la personalización no debería ser un lujo ni un extra. Debería formar parte del proceso.
Un buen trabajo de formación deportiva tiene en cuenta:
Ese enfoque es en parte parte lo que diferencia a una Academia que simplemente organiza entrenamientos de una Academia que acompaña realmente el desarrollo
En estas edades tempranas como jugadores juniors, el alumno no solo aprende a sacar, a restar o a desplazarse en la pista. También aprende a competir con nervios, a tolerar la frustración, a convivir con el error y a sostener hábitos cuando las cosas no salen como uno espera.
Cuando esta parte se descuida, es habitual ver a jugadores que entrenan bien, pero que después compiten por debajo de su nivel. O jugadores que progresan técnicamente, pero que en cambio se bloquean en determinadas situaciones de la competición.
Por eso, formar bien no es solo trabajar golpes sino que debe ir acompañado de ayudar al jugador a construir su confianza, su estabilidad emocional, tener disciplina, poner foco y saber adaptarse a las diferentes situaciones.
En MBA Tennis Academy, esta visión forma parte de nuestro día a día. Profesionales como Jordi Burillo, David de Miguel y Tino Anda aportan una experiencia muy valiosa para entender que el desarrollo de un jugador no pasa solo por lo técnico, sino también por cómo aprende a convivir con la dificultad, la exigencia y la competición.
Competir es importante pero competir por competir, no siempre ayuda.
Cuando los torneos se convierten en una acumulación de partidos, sin unos objetivos claros ni una lectura posterior, es fácil que se pierda ese componente de valor formativo que tiene la competición.
La participación en torneos sirve para observar puntos muy importantes en la evolución tenística del jugador:
Sin esta conexión entre entrenamiento y competición, el torneo deja menos aprendizaje del que podría aportar.
En la etapa junior, el entorno del jugador influye muchísimo.
Cuando no hay una mirada compartida entre la familia, el jugador y la academia, suelen aparecer presiones innecesarias, expectativas desordenadas o mensajes contradictorios. Y eso afecta más de lo que puede parecer a veces.
Aunque siempre partiendo de una buena intención de acompañamiento al niño/a, la familia no necesita sin embargo actuar como entrenadora. Pero sí es importante que entienda el sentido del proceso formativo del jugador/a:
Cuando esta comunicación existe, el proceso se vuelve mucho más sano y mucho más eficaz.
Más allá de evitar errores y de mejorar la técnica de los golpes, es importante saber cuáles son las señales que indican que un jugador está en un buen entorno de formación tenística.
Un buen trabajo para jóvenes jugadores juniors suele apoyarse en diferentes pilares básicos:
En una etapa tan sensible como la etapa junior,es fácil muchas veces, caer en la tentación de correr: correr para ganar antes, correr para competir más y coger puntos o para buscar resultados rápidos.
Pero formar bien a un jugador no consiste en acelerar su proceso sino en acompañarlo bien.
Por esa razón, en MBA Tennis Academy damos mucha importancia a construir bases sólidas, a respetar los tiempos de cada jugador y a trabajar desde una mirada completa del desarrollo. Esta manera de entender la formación está presente en nuestra Academia, en el trabajo diario de nuestro equipo de entrenadores y en la forma en que aplicamos nuestra metodología.
Como conclusión, podemos afirmar que los errores en el entrenamiento de los jóvenes jugadores juniors no siempre se detectan al principio. A veces incluso parecen funcionar. Pero cuando el proceso no está bien orientado, el jugador acaba notándolo antes o después: en su evolución, en su confianza, en su capacidad competitiva o en su relación con el tenis.
Por eso, en edades comprendidas aproximadamente entre los 10 y los 18 años, no basta con entrenar mucho ni con competir mucho. Lo importante es construir un entorno que ayude al jugador a aprender bien, a crecer con sentido y a desarrollar una base que le permita seguir avanzando en cada etapa del proceso. Porque en esta etapa, formar bien es más importante que querer avanzar rápido.
¿A qué edad se considera un jugador junior en tenis?
En este artículo usamos el término “jugador junior” para referirnos, de forma orientativa, a una etapa de formación de entre los 10 a los 18 años. No nos referimos a la categoría en sí que, según la RFET serían jugadores de entre 17 y 18 años.
¿Cuál es el error más común en el entrenamiento de los jóvenes jugadores juniors?
Uno de los más frecuentes es priorizar el resultado inmediato por encima del desarrollo real del jugador, especialmente en los aspectos técnicos, tácticos y mental.
¿Es bueno que un jugador junior compita mucho?
Depende. Competir puede ser muy positivo si forma parte de una planificación y si cada torneo tiene un sentido dentro del proceso formativo.
¿Qué debe tener un buen Programa de tenis para juniors?
Debe combinar trabajo técnico, comprensión del juego y de la táctica, preparación física específica adecuada a su edad, desarrollo mental, hábitos y un seguimiento individual.
¿Qué papel tiene la familia en esta etapa?
La familia cumple un papel importante como acompañamiento y apoyo, pero es clave que exista una visión compartida con la Academia para no generar presión innecesaria ni mensajes contradictorios que pueden afectar al desarrollo del propio jugador.
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